Cepillar a nuestros gatos aporta más cosas aparte de ayudar a retirar el pelo muerto, que puede ser especialmente abundante durante los periodos de muda. En esta nueva entrada vamos a pararnos en los beneficios más destacados de cepillar a tu gato.
1. Mejora el tono muscular de nuestro gato.
Al pasar el cepillo activamos receptores cutáneos y musculares, que pueden generar pequeñas contracciones musculares reflejas. Además, el masaje mecánico ayuda a aumentar el flujo sanguíneo, con lo que no creamos músculo pero mejoramos su elasticidad y función tisular. Los gatos con artrosis moderada o severa pueden rechazar el cepillado si no hay un control del dolor adecuado
2. Cepillar a tu gato estimula la secreción de grasa de la piel.
La grasa ayuda a impermeabilizar el pelo, reduce la pérdida de agua y aporta brillo y flexibilidad. Cuando los cepillamos arrastramos el sebo desde la base del pelo hacia el tallo y las puntas, ayudando también a que no se acumule en algunas zonas, para lograr un manto más uniforme, brillante y menos apelmazado.
3. Nos proporciona un buen momento para realizar una revisión rápida del estado de salud
Mientras los cepillamos podemos encontrar parásitos como pulgas o garrapatas, pero también lesiones en la piel, orejas, ojos o boca. Si detectas cualquier anomalía durante este examen en casa, recuerda que en la clínica veterinaria Mimomigato estamos a tu disposición para revisar a tu compañero y asegurarnos de que todo está bien.
4. Mejora el vínculo con nuestros gatos.
Cuando cepillamos a nuestros gatos estamos estableciendo un contacto físico controlado, somos predecibles y dedicamos atención exclusiva. Como en gatos el acicalamiento mutuo es una conducta importante que refuerza relaciones sociales, reduce tensiones y marca pertenencia al grupo, al cepillarlo estamos reforzando nuestro vínculo con ellos.
El cepillado es el momento ideal para hacer una revisión rápida de su salud.
Recomendaciones veterinarias
Para finalizar, os ofrecemos algunas recomendaciones.
- Lo ideal es comenzar cuando aún son cachorros, aunque también podemos empezar a cepillar a un gato adulto; eso sí, con paciencia y dejando que nos marque el ritmo.
- También es importante elegir el momento en el que ellos están más receptivos, que en cada gato es diferente.
- Una vez que tenemos el momento adecuado, lo ideal es empezar por la cabeza para ir avanzando hasta el rabo, siempre evitando sujeciones forzosas. Normalmente no les gusta a contra pelo, y tampoco debemos hacerlo porque podemos romper el pelo: siempre cepillar a favor del pelo.
- Por otro lado, si nos pasamos cepillando o usamos un cepillo poco adecuado podemos llegar a cortar el pelo y dejar zonas con calvas, o incluso que al día siguiente aparezca caspa. Sobre esto último, soléis preguntarnos a menudo qué clase de cepillo es el más adecuado para nuestros gatos: a nosotros nos gusta el cepillo Kong para gatos.
- Empezar de forma gradual, y parar cuando detectemos señales de que están incómodos: espasmos en la piel, la cola moviéndose de un lado para otro o ya los más evidentes gestos de girar las orejas hacia atrás, echar la zarpa o gruñir.
Adaptado al tipo de pelo de nuestros gatos y el cepillado es una herramienta sencilla pero que nos puede ayudar a mejorar la calidad de vida de nuestros compañeros felinos.